sábado, 8 de noviembre de 2014

La guerra naval en la Primera Guerra Mundial

La guerra naval en la Primera Guerra Mundial es algo que ha siempre ha suscitado un cierto interés,  no hubo grandes batallas pero aparecieron nuevas armas como los submarinos o los portaaviones que tendrían una importancia capital en los tiempos que sucedieron a la Gran Guerra. 




Durante el conflicto se dieron siete enfrentamientos navales: Acción del 22 de Septiembre de 1914, Campaña de los U-Boote (1914-1918), Batalla de los cocos (1914), Batalla de Coronel (1914), Batalla del Banco Dogger (1915), Batalla de las Malvinas (1914) y la Batalla de Jutlandia (1916). Es difícil hablar sobre que país era mejor en este tipo de guerra, de los siete enfrentamientos ganó tres cada bando y el cuarto que fue el único que tuvo una importancia real en la guerra quedó en empate: victoria táctica alemana pero estratégica británica ya que consiguieron seguir dominando el Mar del norte.
En lo referente a navíos distinguiremos entre británicos y alemanes ya que fueron los dos países que más aportaron al conflicto. 

Acorazados:
 Los contendientes (sobretodo los británicos, quienes fueron los primeros en inventar los nuevos tipos de navío) usaron acorazados pre-Dreadnought al principio y Dreadnought a partir de 1906. Los pre-Dreadnought eran buques fuertes, sin velas, fuertemente blindados y con baterías heterogéneas de cañones en torretas. Se experimentó durante toda la guerra con estos navíos, cambiándoles las armas pero los resultados fueron muy pobres. A causa de esto se construyó el Dreadnought, un barco con 10 baterías de 305 mm y un blindaje mucho más poderoso que el de su antecesor. A pesar de ser un invento británico los primeros que montaron acorazados con cañones pesados fueron los japoneses en 1904 en el acorazado ''Setsuma''. La idea de dotar de semejantes cañones a los acorazados se llevaba barajando varios años y cuando finalmente surgió los países tuvieron que renovar sus fuerzas navales. Díez años después de botar estas bestias de acero ya se estaban fabricando los primeros super-Dreadnoughts.


Cruceros de batalla:

 Fueron introducidos por la Royal Navy como sucesores de los cruceros acorazados y su evolución estuvo estrechamente ligada a la de los Dreadnought, de hecho el ''Invincible'', primer navío de este tipo fue catalogado originalmente como Dreadnought.
A pesar de compartir armamento con los acorazados tenían un aguante mucho menor por su blindaje, ellos se movían rápidamente entre los navíos infligiendo un gran daño.


 Submarinos:

Los estrategas militares les dieron una gran importancia y los primeros modelos funcionaron con energía eléctrica o diesel y alcanzaban una velocidad de 18 km/h. La primera vez que tuvieron un impacto importante en la guerra fue durante la Campaña del Atlántico cuando hunideron el HMS Lusitania, cosa que hizo que EEUU entrase en la guerra. Su fuerza de ataque residía principalmente en la las nuevas estrategias, el número y las tecnologías submarinas. En 1916 el aviador serbio Dimitrije Konjovic pasó a la historia como la primera persona que destruía un submarino desde el aire.

Definitivamente la Primera Guerra Mundial fue una decepción total para las dos grandes potencias navales europeas y sus grandes flotas de Dreadnought. Con excepción de la Batalla de Jutlandia no hubo enfrentamientos entre dos grandes flotas.

 Batalla de Jutlandia:

Único combate naval que enfrentó a las dos potencias con todo su poder, se desarrolló entre el 31 de Mayo y el 1 de Junio de 1914. A los alemanes los dirigió el vicealmirante Reinhard Scheer mientras que a los británicos los dirigió el almirante Sir John Jellicoe. 
 El plan era que los cinco cruceros de batalla al cargo del vicealmirante Franz von Hipper emboscaran y destruyeran la flota de Sir David Beatty, sin embargo el almirante Jellicoe se enteró por unas comunicaciones interceptadas del plan alemán y lo frustró cuando zarpó al encuentro de Beatty. En una maniobra de Beatty su flota escapó de la alemana y a la llegada de Jellicoe las dos flotas se enfrentaron durante dos horas en las costas de Dinamarca. Los británicos perdieron 14 navíos y los alemanes 11, Jellicoe intentó cortar la retirada a Scheer para continuar el combate por la mañana pero Scheer rompió el bloqueo y logró llegar a puerto.
Los dos bando reclamaron la victoria, por una parte Jellicoe logró frustrar el plan alemán de destruir la flota de Beatty a pesar de perder más barcos y hombres y los alemanes lograron seguir siendo una amenaza que obligó a Gran Bretaña a concentrar su flota en el norte mientras ellos hacían una guerra submarina sin restricciones.
Como curiosidad decir que a pesar de que Jellicoe se desempeñó correctamente durante la batalla (mantuvo su acudió en ayuda de su compañero e intentó cortar la retirada a Scheer) se decía de el en Inglaterra que era el único hombre en ambos bandos capaz de perder la guerra en una tarde es por eso que dudó de si dar caza o mantener su posición ante la retirada de Scheer. Los ingleses esperaron que ganase la batalla al estilo de Nelson en Trafalgar, a pesar de ellos tiene un busto en Trafalgar.

En conclusión la guerra naval en la Primera Guerra Mundial fue más un escenario de pruebas para los barcos que se emplearían en la Segunda sin que los contendientes lo supieran que un tipo de guerra en sí, con tan solo siete conflictos navales, algunos de ellos en los que tan solo participó un navío hacen de esto un dato un tanto increíble para un conflicto de índole mundial que sin embargo tuvo grandes avances y muchas de esas armas son muy usadas en nuestro tiempo.


Y.K.F

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